Diseñar entornos de aprendizaje para la neurodiversidad
Crear espacios de aprendizaje que den respuesta a cada cerebro
¿Y si el entorno de aprendizaje impide a algunos alumnos alcanzar todo su potencial?
Se estima que entre el 10 % y el 20 % de la población mundial es neurodivergente (incluidas las personas con autismo, TDAH y diferencias en el aprendizaje). La neurodiversidad está presente en todas las aulas. Sin embargo, muchos espacios siguen diseñándose para el alumno «medio».
El diseño neuro-inclusivo aborda este reto mediante la creación de entornos que dan respuesta a una gama más amplia de necesidades cognitivas, sensoriales y emocionales, lo que ayuda a que cada alumno se sienta cómodo, implicado y seguro de sí mismo.

Favorecer el movimiento natural
El movimiento desempeña un papel fundamental en la capacidad de concentrarse y procesar información. Permanecer sentado en la misma postura durante largos periodos de tiempo puede dificultar la concentración, especialmente en el caso de los alumnos neurodivergentes, que a menudo necesitan moverse para regular su atención y mantener el interés. Muchas personas pueden realizar conductas autoestimulantes o preferir cambiar de postura a lo largo del día como forma de favorecer la concentración y la autorregulación.
Las soluciones de asiento activo contribuyen a mantener la atención cognitiva, ya que favorecen el movimiento y permiten a los alumnos cambiar de postura.

Un suave movimiento de balanceo favorece la autorregulación.
Apoyar a los alumnos neurodivergentes no siempre consiste en minimizar los estímulos. En muchos casos, los estímulos sensoriales adecuados pueden ayudar a los alumnos a concentrarse y a sentirse más cómodos. Los asientos como el taburete Flex Rocker, que proporcionan un movimiento suave y una retroalimentación sensorial constante, pueden ayudar a mantener la atención durante toda la experiencia de aprendizaje.
Los comentarios recibidos de los estudiantes de una universidad de Múnich en febrero de 2026 lo confirmaron. El diseñador del taburete Flex Rocker, Florian Schultz, explica: «Durante las pruebas con usuarios, muchos participantes —incluidos los que tenían TDAH— comentaron que la posibilidad de moverse les ayudaba a mantener la concentración durante más tiempo».
Crear espacios de aprendizaje inclusivos
Aunque las soluciones de “asiento activo” no están pensadas para sustituir una silla de trabajo ni para utilizarse durante todo el día, muchos estudiantes las consideraron una opción valiosa durante los periodos más largos de trabajo de concentración, ya que les ayudaban a mantenerse atentos y cómodos. Además, consideraron que eran muy adecuadas para las aulas, los espacios de estudio y los entornos informales, ya que ofrecían más opciones y oportunidades de movimiento a lo largo del día.
Al ofrecer a los alumnos un mayor control sobre cómo se sientan y se mueven, los asientos activos pueden ayudar a mejorar la concentración, facilitar el procesamiento de la información y fomentar una participación más segura.

Reducir la sobrecarga sensorial
El ruido constante, el desorden visual y la actividad incesante pueden dificultar la concentración y el procesamiento de la información. En el caso de los alumnos neurodivergentes, en particular, esto puede provocar rápidamente una sobrecarga sensorial.
La sobrecarga sensorial se produce cuando el cerebro tiene que filtrar constantemente estímulos contrapuestos, en lugar de centrarse en la tarea en cuestión. Con el tiempo, esto puede provocar fatiga mental, reducir la concentración y afectar al bienestar general.
Al minimizar las distracciones visuales y auditivas, el diseño puede contribuir a reducir esta carga cognitiva y mejorar la experiencia de aprendizaje de todos los alumnos.
Proporcionar refugio sin desconectar
Las soluciones de privacidad visual, como Brody, crean una sensación de refugio en entornos de aprendizaje abiertos, lo que ayuda a los alumnos a gestionar las distracciones y a concentrarse con mayor eficacia.
Los alumnos neurodivergentes se benefician del acceso a espacios compartidos y de la conexión social, pero también necesitan oportunidades para retirarse, concentrarse y recargar energías. Al proporcionar una cómoda sensación de resguardo sin renunciar a la visibilidad ni a la conexión, los rincones pueden favorecer tanto la concentración como el sentido de pertenencia.

Ofrecer flexibilidad y opciones
Las necesidades cambian a lo largo del día, por lo que la flexibilidad es importante en los entornos de aprendizaje dinámicos. Esto es especialmente cierto en el caso de los alumnos neurodivergentes, que pueden necesitar distintos niveles de estimulación, movimiento o apoyo en función de la tarea, sus niveles de energía o sus necesidades sensoriales.
Ofrecer opciones mediante una iluminación regulable, asientos flexibles y escritorios adaptables da a los alumnos un mayor control sobre su entorno y puede ayudar a reducir la carga cognitiva. Cuando los alumnos pueden adaptar su entorno a sus necesidades, pueden concentrarse mejor, mantener el interés y participar con más confianza.

Responder a las necesidades cambiantes
Los muebles adaptables, como los escritorios regulables en altura —por ejemplo, el Flex Desk—, permiten a los alumnos variar su postura y encontrar la forma de trabajar que mejor se adapte a sus necesidades individuales.
Del mismo modo, las soluciones de asiento flexible, como Node, que favorecen tanto la movilidad como el movimiento facilitan a los alumnos la adaptación de su entorno de aprendizaje según sus necesidades. Su asiento giratorio se diseñó expresamente para que los alumnos pudieran girar y moverse con naturalidad sin desplazarse del sitio, lo que les ayuda a mantenerse concentrados e implicados sin interrumpir la clase.
Gracias a sus características adaptables y a la facilidad de movimiento que ofrecen, soluciones como estas contribuyen a crear entornos de aprendizaje que dan cabida a una gama más amplia de necesidades, preferencias y estilos de aprendizaje.

Un espacio de aprendizaje que funciona para todos
Para dar respuesta a las múltiples formas en que las personas aprenden, los espacios de aprendizaje ya no pueden diseñarse con un enfoque único para todos. En cambio, deben dar cabida a una gama más amplia de necesidades cognitivas, sensoriales y emocionales.
Al reducir la sobrecarga sensorial, favorecer el movimiento y ofrecer más opciones, es posible crear entornos que funcionen mejor para todos. Soluciones como el taburete Flex Rocker, el sillón Brody Privacy Lounge, Node y Flex Desk contribuyen a hacer realidad esta visión: crear espacios de aprendizaje más inclusivos en los que cada alumno se sienta apoyado, implicado y capacitado para alcanzar el éxito.

