Trabajo remoto

Trabajar desde casa. Lecciones de la vida real

El pijama y el sofá pierden su atractivo después de un tiempo, pero siguen existiendo formas para mantener la concentración, la colaboración y el bienestar.

Este artículo forma parte de nuestra serie Cómo ser productivo trabajando de manera remota

«Me encanta cuando alguien dice: ‘Sería un sueño poder trabajar desde casa’. Yo les digo: ‘Ten cuidado con lo que deseas’. Es como enfrentarse a una prueba de resistencia semana tras semana».

Krista Markell
Directora de comunicación de Coalesse y Turnstone

Actualmente, como resultado de las precauciones que se están llevando a cabo con motivo del Coronavirus (Covid-19), muchas personas están descubriendo qué es trabajar desde casa o lejos de sus compañeros. Para algunos, se trata de una experiencia y un proceso de aprendizaje nuevos. Para otros, es una versión ampliada de su día a día normal. A continuación, desvelamos lo que tres personas de Pekín, Múnich y San Francisco están aprendiendo sobre cómo mantener una actitud positiva y el flujo de trabajo.

Pekín
Historia de Xue Xiao Fei

Durante el último mes, Xue Xiao Fei, director de Steelcase Education para China Continental, solo ha podido asistir a la oficina un par de días a la semana. «No solo se ha interrumpido el trabajo, también han cerrado las escuelas», afirma. «Mi hijo pequeño no puede ir a la guardería y mi esposa está trabajando desde casa como orientadora escolar».

Es impresionante descubrir cuántas comodidades de la oficina das por sentadas cuando desaparecen de repente. Xiao Fei echa de menos su silla de trabajo. Tiene una en casa que utiliza su esposa mientras él hace uso de su silla estilo tatami que le produce dolor de espalda.

«No estoy solo en este viaje. Actualmente, la cultura de nuestra empresa nos permite poder elegir desde dónde trabajar. Todos están dando lo mejor de sí mismos. Somos como una familia»

Xue Xiao Fei
Director de Steelcase Education para China Continental

Qué está aprendiendo

Xiao Fei está descubriendo que tiene que ajustar el trabajo a la familia. Él y su esposa se turnan las conferencias telefónicas para que alguno de los dos pueda estar siempre pendiente de su hijo. «El pequeño Jeff ‘participó’ en dos reuniones la semana pasada porque tuve que realizar una presentación», bromea Xiao Fei. Xiao Fei ha cambiado su ritmo de trabajo y se concentra mejor en él por la noche, cuando su hijo ya se ha ido a la cama.

Aunque la tecnología ayuda mucho, Xiao Fei afirma que el mismo software que lo mantiene conectado también le hace perder la concentración. WeChat, DingTalk, el chat de Microsoft Teams y WhatsApp le ayudan a estar conectado con sus compañeros de equipo, pero también tiende a ignorar de forma intencionada las constantes intrusiones digitales que provocan durante el día, o a buscar la forma de concentrarse cuando por fin dejan de llegarle notificaciones.

Xiao Fei dice que una buena conexión a internet es fundamental, aun así, las interrupciones son frecuentes. Sugiere a las personas que se tomen un tiempo extra entre las videollamadas para asegurarse de que todo funcione correctamente. Cree que la comunicación cara a cara siempre es mejor, de modo que aconseja a todos utilizar el vídeo siempre que sea posible. El hecho de no ver las expresiones faciales y el lenguaje corporal acaba llevando más tiempo porque es más difícil explicar ideas sin ver a la otra persona durante la llamada… También propone que las vídeo conferencias comiencen con un programa claro para que transcurran sin problemas. Conocer el plan con antelación ayuda a las personas a saber identificar cuándo deben contribuir.

Insight clave

Xiao Fei dice que es importante conectar a las personas, incluso si no hay que tratar algún asunto comercial concreto. Cada semana Xiao Fei realiza reuniones regulares con sus compañeros y clientes para comprobar qué tal van. «No estoy solo en este viaje. Actualmente, la cultura de nuestra empresa nos permite poder elegir desde dónde trabajar. Todos están dando lo mejor de sí mismos. Somos como una familia», afirma Xiao Fei.

Munich
Historia de Stephan Derr

En Múnich, Stephan Derr regresó de unas vacaciones en el norte de Italia con su esposa y sus dos hijos y ahora pasa dos semanas en casa esperando a que finalice la cuarentena preventiva. Como vicepresidente de ventas de Steelcase, su semana normal estaría dividida entre la oficina y los viajes para reunirse con clientes y miembros del equipo. Ahora pasa la totalidad de su tiempo en casa, lo cual supone un enorme cambio para alguien acostumbrado a interactuar con otras personas durante todo el día.

Stephan trabaja parte de su tiempo en la habitación de su hijo. Puede utilizar una silla ergonómica y un puesto diseñado para espacios pequeños.

«Esta situación ha puesto de manifiesto la influencia de los lugares físicos en cómo me siento, cómo realizo mi trabajo y cómo conecto con las personas».

Stephan Derr
Vicepresidente de ventas de Steelcase
Alemania / Países Bajos

Qué está aprendiendo

«La tecnología no es el problema. El mayor problema es que hago el mismo tipo de trabajo durante todo el día en la misma postura. Aunque cambie entre un asunto y otro, mi forma de trabajar es monótona. Es diferente cuando puedes conversar con otros seres humanos en persona», afirma Stephan.

Echa de menos poder charlar en la cafetería y ver a sus compañeros de equipo en el WorkCafé de la oficina. Moverse de un espacio a otro para celebrar las distintas reuniones le permitía poder estirar las piernas y aumentar su energía.

Ahora, en su pequeño piso del centro de Múnich, Stephan se mueve de la sala de estar a uno de los dormitorios de sus hijos dependiendo de quién esté en casa. Su hijo menor es quien termina perdiendo su habitación con más frecuencia, porque es la que está más cerca de la conexión Wi-Fi de la casa. Stephan afirma que no es capaz de lograr la misma inspiración creativa estando en el mismo lugar durante todo el día, por lo que ha empezado a caminar cada noche para asegurarse de realizar una actividad física y obtener una nueva perspectiva.

Su insight clave

«Estoy comprobando de primera mano lo valioso que es nuestro espacio de trabajo. Ya me lo habían dicho algunos compañeros, pero ahora lo estoy experimentando por mí mismo», afirma Stephan. «Esta situación ha puesto de manifiesto la influencia de los lugares físicos en cómo me siento, cómo realizo mi trabajo y cómo conecto con las personas».

San Francisco
Historia de Krista Markell

Krista lleva trabajando desde casa con vistas a la bahía de San Francisco desde hace 12 años. Cada mes vuela hasta Grand Rapids en Michigan para encontrarse en persona con su equipo, pero ahora ha dejado de hacerlo y está explorando nuevas formas de seguir conectada con ellos. Normalmente trabaja en su casa de dos habitaciones de 84 metros cuadrados, donde se mueve entre su habitación y el comedor. Su ubicación suele depender de si su marido también se encuentra trabajando desde casa o de si su hija adolescente se prepara para la escuela.

Cuando su familia no está en casa, Krista puede utilizar un espacio apropiado para el trabajo en su sala de estar. Para ella, maximizar su espacio en su pequeño apartamento de San Francisco es un reto.

«La casa se me cae encima cuando trabajo en ella demasiados días seguidos. Me impongo rutinas parecidas a las que tendría si fuese a la oficina. Esos días me siento más productiva».

Krista Markell
Directora de comunicación de Coalesse y Turnstone

Qué está aprendiendo

La experiencia de Krista es muy valiosa porque está basada en lo que sabe sobre cómo ser productiva y mantenerse conectada en la distancia. «Suena muy bien poder trabajar en pijama todo el día. Pero después de un tiempo, me siento muy poco profesional. Así que me levanto y me ‘preparo para ir a trabajar’», afirma.

Krista pasa la mayor parte del día atendiendo llamadas o video conferencias utilizando Microsoft Teams. Como se conecta con un equipo de la costa este, suele estar en línea de 6 de la mañana a 2 de la tarde. «Tengo que obligarme a mí misma a levantarme y moverme. Me paso el día sentada en el mismo sitio durante horas. Es fácil caer en costumbres poco saludables». Si no tiene cuidado, puede pasar días y días sin salir a la calle, por eso se ha propuesto una hora para pasear a sus perros, Millie y Liesel, todas las tardes. Obligarse a sí misma a salir la ayuda a recargar las pilas, y normalmente aparecen nuevas ideas cuando se levanta y se pone en movimiento.

Como el equipo de Krista está repartido por todo el país, todos han hecho un esfuerzo para construir cohesión desde la distancia. Establecieron una manera específica para relacionarse informalmente, como simplemente decir «Hola» por la mañana o enviar fotos y notas divertidas, lo cual es algo muy agradable. «Como equipo, hemos tomado la decisión consciente de separar eso del trabajo. Agradezco que esta conexión sea distinta a todo lo demás». Su equipo también utiliza los primeros cinco minutos de cada reunión como un momento social para construir las conexiones sociales que no pueden tener de manera natural.

Su insight clave

«Lo siento por las personas que estén experimentando trabajar desde casa a tiempo completo por primera vez. Probablemente no sea como esperaban», afirma Krista. «La casa se me cae encima cuando trabajo en ella demasiados días seguidos. Me impongo rutinas parecidas a las que tendría si fuese a la oficina. Esos días me siento más productiva».

Independientemente de si se trataba de trabajadores con experiencia en el trabajo remoto o si lo hacían por primera vez, todos aportaron consejos similares a aquellos que debían trabajar desde casa: desarrollar una rutina, dar prioridad al tiempo para la concentración, asegurarse de realizar actividad física y explorar formas de construir y mantener relaciones personales, tanto con compañeros de equipo como con familiares o amigos. Trabajar exclusivamente desde casa no es lo ideal para la mayoría de nosotros, pero puede funcionar por un tiempo y tiene el potencial de desarrollar algunos buenos hábitos que podremos mantener cuando podamos volver a la oficina. Levantarnos y salir a caminar es algo que siempre nos vendrá bien.

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