Trabajo remoto

¿Tienes que trabajar temporalmente desde casa?

Cuatro formas para ayudarte a seguir siendo productivo (y no perder la cabeza).

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¿Tienes que trabajar desde casa?

Con la alerta sanitaria mundial, muchas empresas están pidiendo a sus empleados que trabajen desde casa. Aquí puedes ver cómo puedes seguir siendo productivo sin perder la cabeza.

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Este artículo forma parte de la serie: Cómo ser productivo trabajando de manera remota.

Trabajar de manera remota es algo que muchas personas tienen en mente en la actualidad, especialmente a la luz de la crisis sanitaria del coronavirus (Covid-19) y del deseo de replantearse los viajes como medio para reducir la huella de carbono. Esto ya es una práctica regular para algunas personas. Sin embargo, para la mayoría es algo nuevo que supone nuevos retos, especialmente en caso de tener que hacerlo dentro de un espacio reducido y compatibilizarlo con la familia que también se encuentre en casa.

Las personas están comenzando a descubrir los beneficios y frustraciones del trabajo remoto. Y debido a que no existen dos personas iguales, tampoco existe un único enfoque para todas ellas. Sin embargo, podemos encontrar algunas pistas en los mejores espacios de trabajo. Serás capaz de hacer más cosas y sentirte mejor si tu tecnología, espacio y forma de trabajo van de la mano.

Aquí desvelamos algunos consejos prácticos sobre cómo mejorar la experiencia de trabajar desde casa.

Piensa en qué es lo primero que tú (y los miembros de tu equipo) necesitáis

Establece y fija límites

A algunas personas les resulta tentador estar «disponibles» constantemente cuando trabajan desde casa. Otras piensan que estar en casa supone una distracción y un problema para la concentración y la productividad. Es importante por tanto establecer límites para ayudarte a mantener un equilibrio saludable y productivo. No hay que olvidar que cada persona puede establecer unos límites distintos dependiendo de su vida o del día a día. Concreta un horario para cada día e intenta ajustarte a él.

Sé transparente

Si no estás en el ordenador, asegúrate de indicarlo a tus compañeros. Muestra tu calendario a tu equipo, actualiza tu estado en el software de equipo/colaboración que utilices o haz uso de la respuesta automática de «fuera de la oficina». Haz saber a tu equipo cuándo te marchas y cuándo vas a volver, especialmente si trabajáis en zonas con franjas horarias distintas.

Genera pertenencia

Piensa en formas de mantener las relaciones intactas mientras trabajas desde casa. Plantéate la posibilidad de crear un grupo de chat para las interacciones sociales. En los momentos de estrés, a todos nos gusta recibir un buen meme. Dedica tiempo a conversaciones más informales para fomentar la cohesión del equipo. Queda para tomar un café con algún compañero mientras hacéis una videollamada para ponerte al día. Los trabajadores remotos necesitan hacer todas estas cosas más que los que están en la oficina.

Define la forma en la que vais a trabajar juntos

Crea conexiones consistentes

Es fácil que sientas que trabajas de manera aislada cuando todos trabajan por su cuenta. Establece una conexión virtual diaria y rápida del equipo para que el trabajo continúe avanzando.

Proporciona varias herramientas

Las herramientas disponibles para los equipos distribuidos no son perfectas. Ninguna tecnología sirve para todo. Elije buenas herramientas de mensajería instantánea, videoconferencia, compartir documentos, transferir archivos, etc. Y no dejes de seguir buscando la mejor opción. Es muy probable que encuentres un proceso que luego permanecerá mucho tiempo después de que haya pasado toda esta incertidumbre.

Haz que tu trabajo sea virtualmente visible

Asiste a una clase de equipos Agile e inicia una reunión de proyecto virtual. Haz una lista de tus tareas, progresos y plazos para que todos reméis en la misma dirección. Además, obtendrás el beneficio adicional de que las personas sabrán cuándo es necesario intervenir y actuar.

Mira más allá de tu portátil

Enciende la cámara

Las conferencias telefónicas invitan a los participantes a llevar a cabo múltiples tareas o, peor aún, hacer que se «distraigan» al estar fuera del alcance de la vista. La herramienta predeterminada para cualquier colaboración remota deberá ser el vídeo. Ver las reacciones faciales y el lenguaje corporal te permite «leer el entorno», además de ser menos probable que las personas se interrumpan o hablen entre sí. Para hacerlo bien, mantén el ordenador a la altura de los ojos, colócalo sobre un soporte o hacia atrás para que no se quede a la altura de la nariz. Mira a la cámara y utiliza luz natural, pero evita ponerte de espaldas a una ventana o solo se verá tu silueta.

Evita las desconexiones

Si es posible, utiliza una conexión de cable/Ethernet, porque el Wi-Fi puede ser poco fiable. Si vas a hacer una videollamada, cierra todas las aplicaciones abiertas para preservar todos los recursos informáticos para el vídeo. El vídeo requiere mayor ancho de banda, de manera que si necesitas compartir un archivo grande plantéate utilizar un segundo dispositivo.

Escucha y permite que te escuchen

Evita las habitaciones con muchas superficies duras que produzcan eco (como la cocina). Elije habitaciones con alfombras u otros materiales blandos (como la sala de estar). Los auriculares permiten una mejor experiencia que el audio del ordenador. Si utilizas varias plataformas de video, cierra una antes de abrir la otra porque el software podría interceptar el micrófono. Finalmente, si llegas tarde a una reunión on line o no hablas, silencia el audio para evitar interrumpir la conversación.

Escoje el lugar más apropiado para ti

Busca concentración

No todo el mundo tiene una oficina en casa, así que piensa en establecer un territorio que indique claramente «Estoy trabajando». Discute el protocolo con los demás miembros de la casa para que sepan identificar cuando estás «trabajando», incluso si estás leyendo en el sofá. Si tiendes a distraerte con las cosas de la casa, intenta buscar una manera para crear fronteras visuales para que no puedas ver los platos sucios. Y si el ruido es un problema y no puedes cerrar la puerta, los auriculares de reducción de ruido serán tus nuevos mejores amigos.

Cambia de postura

Uno de los riesgos de trabajar desde cada es volverse más sedentario. Busca formas de cambiar de postura y de lugar de trabajo a lo largo del día. Siéntate, ponte de pie, recuéstate o sal a dar un paseo. Activar el cuerpo, activa la mente y puede evitar que te vuelvas loco.

Ten en cuenta la proximidad

Vigila la distancia física entre tu cuerpo, tu mobiliario y tu tecnología asegurándote de que sea cómoda y efectiva. El mobiliario doméstico no es siempre el más apropiado para trabajar. ¿Te resulta difícil llegar al ordenador? ¿Puedes evitar el dolor de cuello y estar encorvado sobre una mesa auxiliar? Si te pasas el día tecleando en la mesa de comedor, por ejemplo, podrás llegar a sentir como si tuvieras los hombros en las orejas.

Muestra personalidad

La alegría es una de las seis emociones principales y las investigaciones han demostrado que experimentar alegría logra que seamos más productivos. Rodéate de cosas que te hagan sonreír como una taza de café con colores vivos, imágenes que te inspiren o cachivaches sin sentido. Puede parecer algo trivial, pero está demostrado que esto es capaz de marcar una gran diferencia.

Si tú o alguien de tu equipo necesita de repente trabajar desde casa, le llevará tiempo establecer los nuevos ritmos y prácticas. Trabajar desde casa puede parecer sencillo e incluso deseable. Pero cuando llevas trabajando solo desde casa días o semanas seguidas, puedes llegar a sentirte aislado, y permanecer conectado con los compañeros y comprometido con el trabajo podría resultarte complicado. Si creas una rutina saludable, un lugar de trabajo efectivo y utilizas tecnología para apoyar tu trabajo y seguir manteniendo también las relaciones, lograrás ser más productivo y sentirte bien mientras lo haces.

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